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Aprovechar el cava, el vino y el champán que sobra

Aprovechar el cava, el vino y el champán que sobra
 
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Una botella de vino, cava o champán no se conserva apenas tiempo abierto debido a que las condiciones no son las adecuadas. Incluso, las botellas cerradas no deben almacenarse durante demasiado tiempo.

 

Como regla general, los vinos tintos, blancos y rosados viven menos tiempo que los de Jerez, una vez abiertos. De entre estos últimos, son los finos y manzanillas los que menos ‘aguantan’ (se deberán mantener refrigerados), mientras que los olorosos y los dulces durarán más tiempo (pueden llegar a mantenerse en condiciones óptimas semanas, incluso meses).

En cuanto a los espumosos, son los más perecederos.

 

¿Qué hacer con el vino que nos ha sobrado?

 

El problema del vino es que se oxida al entrar en contacto con el aire, y por esta razón no se conserva. No hay problema en guardar una botella de un día para otro, pero no debemos mantenerlas más de dos o tres días descorchadas.

 

Como hemos mencionado, las condiciones ambientales de una casa no son las más adecuadas para la conservación del vino ni tan siquiera cerrado durante mucho tiempo. La tempertatura, la luz, las vibraciones… no son recomendables e influyen de forma negativa sobre el vino.

 

Pero si queremos conservar durante más tiempo un vino abierto sin que se ponga “ácido”, debemos taparlo bien para que deje de estar en contacto con el aire y colocar la botella en un lugar oscuro y fresco.

 

Además un truco si nos sobra vino blanco es congelarlo en una cubitera de hielo. De esta manera, siempre que lo lo necesitemos tendremos vino blanco disponible para cocinar, sólo tendremos que coger unos cuantos cubitos para salir del paso, sin necesidad de abrir una botella nueva.

 

¿Qué hacemos con una botella de cava o vino espumoso abierta?

 

Los cavas, vinos espumosos y los vinos de aguja deben consumirse una vez abiertos, porque además de oxidarse, como ocurre con los anteriores, pierden su “gas carbónico”. Por lo que el sabor puede ser completamente diferente al tomarlo días después.

 

Como comentamos, lo ideal es consumir la botella de champán cava o espumosos una vez abierta, pero cuando sobre una cantidad apreciable, se puede recurrir al viejo truco de introducir una cucharilla de plata en posición invertida por el cuello de la botella. Científicamente, no hay razón posible que justifique su efecto, pero el truco funciona y las burbujas perduran. Siempre que hagamos esto ha de ser en la nevera.

 

La única ventaja que tienen frente a los vinos normales es que al conservarse en el frigorífico se oxidan más lentamente. Pero en caso de dejar que pasen demasiados días y notemos que no conserven sus características es recomendable su uso para cocinar.

 

No obstante, en el mercado existen hoy en día sofisticados tapones que, incluso, miden la presión e indican el momento en el que está a punto de desaparecer el gas.

 

 

 

 

 

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