Utilizamos cookies propias y de terceros para realizar medición de los hábitos de navegación de los usuarios y ofrecer publicidad de interés. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí. (He leído y acepto este aviso)

La Buena Mesa de Carrefour

Estás en: Inicio » Vinos y destilados » Curso de cata en vídeo » Análisis Sensorial I

Análisis Sensorial I

Análisis Sensorial I
 
Visto:
2241 veces
Valoración:
  • 3.74/5

Descripción

Antes de iniciar una cata debemos tener un contacto visual y olfativo con el vino. Hay que fijarse en la limpidez y transparencia del vino, en su color, en su fluidez, en la presencia o no de burbujas y en la adherencia del líquido al cristal.

FASE VISUAL: LIMPIDEZ Y TRANSPARENCIA

El vino que consumimos actualmente casi nunca se presenta turbio, pero los vinos nacen llevando residuos de los tejidos de las uvas, microorganismos y restos de los procesos químicos que transforman el mosto en vino.


Si queremos observar la limpidez de un vino ponemos la copa bajo una luz blanca y sobre un fondo también blanco y bien iluminado.


Algunos adjetivos que describen la limpieza o turbidez de un vino son: brillante, limpio, transparente, turbio, velado, opalescente, opaco, mate, plomizo, deslustrado, etc.

EL COLOR


El color del vino depende del tipo de uva, la forma en la que se ha elaborado y su edad. La clasificación más elemental de los tipos de vino es la de blancos, rosados y tintos.

Cuando analizamos el color de un vino lo hacemos en torno a tres parámetros:
1. El brillo
2. La intensidad (estos dos primeros están muy ligados entre sí)
3. La tonalidad.

Podemos definir la intensidad y el brillo de un vino como: profundo, intenso, nítido, cubierto, oscuro, vivo, apagado, débil, claro, ligero, pálido, etc.

Cuando describimos el color de un vino hablamos muchas veces del ribete, que es la zona del vino en la copa que toca el cristal y que da lugar a irisaciones y matices. Estos ribetes nos hablan de la “edad” del vino: por ejemplo en un tinto, si los ribetes son de tonalidades moradas, es un vino joven; si se acercan a tonos teja o marrón, significa lo contrario.

FASE OLFATIVA - LOS AROMAS


Lo más difícil de la cata es percibir el aroma del vino. Hay 3 tipos de aromas:

1. Aromas primarios: proceden de la uva. Son los aromas propios del fruto y de su variedad. Nos recuerdan que el vino es zumo de fruta, aunque sometido a una compleja elaboración.

2. Aromas secundarios:
dependen de factores como la temperatura a la que se ha realizado la fermentación. Son fruto de reacciones moleculares que dan lugar a distintos compuestos, algunos muy volátiles, que después identificaremos con distintas series de aromas.

3. Aromas terciarios: son los aromas generados por el envejecimiento del vino en la barrica y en la botella. Durante el proceso, los aromas se intensifican, dando lugar a nuevos componentes. Aquí se generan series aromáticas como la animal (cuero, caza), la balsámica (resina) y la empirehumática (tabaco, humo). Es en este punto donde se forma el bouquet.

Para terminar la fase olfativa, a continuación les mostramos la clasificación de series aromáticas.

Serie animal
Serie balsámica
Serie floral
Serie frutal
Serie de madera
Serie química
Serie especiada
Serie empirehumática
Serie vegetal

Pero el Análisis Sensorial del vino no termina aquí; todavía queda la segunda parte, donde hablaremos de la fase gustativa de la cata.

    Comentarios